
La única manera de superar al maestro es empezar siendo bueno y terminar siendo un mal alumno.
Como dice el proverbio: "el necio es sabio en su propia opinión". De la misma manera, no es el maestro el que elige este lugar, sino que es el discípulo el que eleva a aquél a dicha categoría. Es una elevación con sentimientos ambivalentes, ya que su función es generar un empuje a derrocar...